sobre mi cambio

Cuando queremos cambiar nuestros hábitos para mejorar nuestras vidas, ya sea adelgazar, ganar peso o mejorar los síntomas de una patología, iniciamos un proceso de cambio en el que muchas de nuestras rutinas y creencias se van a poner en duda.

De alguna manera todos hemos pasado por momentos de cambios en nuestra vida que nos pueden generar miedo o incertidumbre: cambio de ciudad, de trabajo, de relaciones… 

Este cambio, como muchos sabemos, no es fácil, requiere tiempo y constancia.

Ese cambio que yo también he vivido.

Después de haber dedicado la mayor parte de mi infancia y adolescencia a jugar al baloncesto al más alto nivel nacional, con 19 años me mudé a Estados Unidos para estudiar allí a la vez que jugaba a baloncesto.

En mi primer año me lesioné. No jugué en todo el año. Estaba en Estados Unidos con una beca para jugar al baloncesto y no iba a poder jugar durante un año entero. Me descuidé. No estaba entrenando y basaba mi dieta en comida rápida y galletas. En navidad me miré al espejo: había ganado más de diez kilos y no me gustó lo que ví.

Así fue como decidí cambiar. A falta de información y ayuda, cometí TODOS los errores que son comunes en esa situación: compré más de un quemagrasas, me obsesioné contando calorías, pasaba hambre, no entrenaba fuerza e invertía horas en ejercicios de cardio extenuante. Como resultado, perdí esos kilos que me había puesto…así como casi toda mi masa muscular. 

proceso de cambio

En mi segundo año en Estados Unidos me volví a lesionar para toda la temporada. Volvía a pasar por un momento complicado en un país donde se hablaba otra lengua y muy lejos de mi familia y amigos. No sabía qué hacer con mi vida y psicológicamente me sentía hundido.

Fruto de la inseguridad que sentía en aquel momento y con unos objetivos mal planteados, en los que lo único que me importaba era mejorar mi aspecto físico, empecé a entrenar de forma más consciente en el gimnasio y a prestar atención a mi alimentación. 

Invertía tiempo en investigar en internet y ponía en práctica lo que iba leyendo. Fui observando cambios en mi cuerpo: descansaba mejor, me gustaba la imagen que veía en el espejo y me notaba con más energía. 

Estaba haciendo las cosas de manera muy diferente gracias a todo lo que había leído y la información que contrasté y gracias, por supuesto, a los errores que había cometido el año anterior. Me sentía mejor que nunca, disfrutaba entrenando y comiendo saludable. Mi mente estaba más tranquila. Quería saber más.

Recuerdo, al ver a mis compañeros en la cafetería de la universidad, que fui consciente de las malas decisiones alimentarias que tomamos a diario: consumimos poca verdura y fruta, abusamos de los fritos y procesados como las hamburguesas, pizzas, galletas o bebidas azucaradas… Lo tuve claro, había descubierto mi misión: acompañar a personas en su proceso de cambio con la alimentación.

Sé, por experiencia, que a menudo tomamos malas decisiones con la comida por nuestro entorno y por la falta de conocimiento y herramientas. Eso es justo lo que me pasó a mí. Y, la verdad, no me gustaría que te pasara a ti. 

Las condiciones de cada uno son únicas pero hay que ser conscientes de que en mayor o menor medida el cambio no es fácil y nos pondrá en duda a nosotros mismos.

Lo que te ofrezco es acompañarte en tu proceso de cambio de hábitos dándote las herramientas para estar preparado ante los posibles obstáculos que se presenten en el camino. Te puedo ayudar a ajustar tus expectativas y a que aprendas a relacionarte de forma saludable con la comida.

Estoy seguro de que, de esta manera, además de ahorrarte algunos de los errores que yo cometí, conseguirás el cambio y, sobre todo,  lo podrás mantener en el tiempo.

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