Psiconutrición: Qué es y cómo puede ayudarte

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Psiconutrición

Desde que nacemos, comemos.

De hecho, comemos todos los días al menos tres veces y sin embargo no tenemos ni idea de cómo nos relacionamos con eso que nos puede tanto alegrar como amargar la vida: la comida.

La Psiconutrición profundiza en este aspecto tan relevante para nuestra salud.

¿Qué es la Psiconutrición o psicología de la alimentación?

La Psiconutrición es una disciplina que trata un tipo específico de demanda de consulta sanitaria mediante el trabajo conjunto de dos ámbitos que se complementan entre sí: la nutrición y la psicología. 

Otro término que se utiliza para hablar de esta disciplina es “psicología de la alimentación”. Esta expresión hace especial hincapié en que adoptando este enfoque terapéutico se prestará especial atención a la forma en que nos relacionamos con la comida. 

Este énfasis es necesario ya que de esta relación, como de todas las relaciones que tenemos los seres humanos, pueden derivarse beneficios, dificultades y retos lo que puede, según el caso, aportar salud o restar salud a nuestro organismo.

Vemos dos ejemplos para entender mejor.

Caso 1: Una persona acude a la consulta del dietista y cuenta que le cuesta controlar la cantidad de alimentos que ingiere y que está preocupada por su imagen corporal y se lanza mensajes como: “si sigo engordando así nunca voy a encontrar pareja” o “mi mayor enemigo es mi cuerpo”.

Caso 2: Otra persona acude a la consulta del psicólogo y el profesional presta atención a   que parte del problema es que sus hábitos alimentarios no son los mejores para nutrirse de forma sana y que tiene creencias irracionales acerca de la comida que están guiando su alimentación diaria, como por ejemplo: “el plátano engorda” y “cuanto menos coma, más adelgazaré”.

La Psiconutrición o psicología de la alimentación responde a ese tipo de demanda de doble acompañamiento.

En el Caso 1, el dietista tomaría en cuenta que esta persona necesita un abordaje más profundo de su relación con la comida y derivaría al psicólogo. Una vez en la consulta de psicología, se tomaría conciencia de para qué se está utilizando la comida. 

En la relación con la comida se pueden estar manifestando aspectos relevantes como:

  • El estrés del día a día. 
  • Presión social.
  • Exigencias o demasiado autocontrol en mi vida o carácter.
  • Miedos a la hora de tomar decisiones o hacer cambios.
  • Problemas familiares o de pareja.
  • La no aceptación plena de quien soy o de lo que siento.

Y al carecer de recursos para gestionar estos retos, se encuentra una especie de “desahogo” en comer más o menos cantidad de comida o alimentos de un tipo determinado (bollería, fritos…)

Luego se seguiría trabajando para identificar en qué situaciones se da la ingesta y, por último, se proporcionarían diferentes herramientas para poder gestionar estas situaciones de una manera más saludable.

En el caso 2, el psicólogo decide trabajar con un profesional de la nutrición para que pueda ofrecer educación nutricional y reestructurar las creencias limitantes en cuanto a la alimentación que puedan estar impidiendo que la persona se alimente de forma saludable.

El objetivo de la consulta nutricional sería tanto que la persona conozca las bases de una alimentación saludable y sostenible como que tenga información y herramientas para poder tomar decisiones conscientes y racionales. Todo ello se consigue mediante la educación nutricional donde se trabajan esas creencias o mitos que la persona pueda tener y conceptos importantes como la relación con la báscula y conocer otros marcadores de progreso, las consecuencias de las dietas restrictivas, etc…

La Psiconutrición es un trabajo en equipo de, al menos, tres personas: dos profesionales de la salud (el dietista o dietista-nutricionista y el psicólogo) y el paciente.

Los profesionales trabajan de forma interdisciplinar para aportar una visión profunda y completa de cuál es la relación de la persona con la comida con el objetivo de poder mejorarla para poder influenciar de forma positiva en su estado de salud general

En este tipo de abordaje integrativo se busca mantener los resultados conseguidos a largo plazo.

En los casos mencionados, de no hacer este abordaje multidisciplinar posiblemente se  calmarían los síntomas a corto plazo pero si no se profundiza en las causas de la situación-problema, nos quedaríamos en la superficie de la demanda y seguramente el problema volvería a manifestarse en un tiempo.

El cambio no es fácil y la forma que tenemos de relacionarnos con la comida es compleja ya que suele estar mediada por la educación que hemos recibido, por qué tipo de alimentación hemos tenido en nuestra familia, las creencias y mandatos sociales y la imagen que tenemos de nuestro cuerpo.

A la vez, la forma de relacionarnos con la comida puede estar afectando a áreas importantes de nuestra vida social y personal: cómo me alimento en celebraciones y vacaciones, a la energía que tenga en mi día a día, a mi autoconcepto, autoestima y estado de ánimo.

Alimentación y las emociones

Estudios como los de Calderón-Asenjo et al. (2022) señalan que comer es una manera que tenemos de afrontar los estados emocionales negativos y que en los últimos años, cada vez más personas están utilizando este mecanismo. 

En el mismo estudio se demuestra que los participantes con síntomas ansiosos o depresivos presentaban este tipo de alimentación emocional.

Además, estudios recientes como los de Dakanalis et al. (2023) demuestran que el sobrepeso, la obesidad y los patrones dietéticos poco saludables también están relacionados con síntomas psicológicos como la ansiedad y que estas personas suelen presentar alimentación emocional.

Muchas personas acuden a consulta y preguntan con angustia: ¿Es normal lo que me pasa? 

La respuesta es clara: desde bien pequeños usamos la comida como forma de regular nuestras emociones.

Un ejemplo. El bebé siente angustia porque tiene hambre y la leche materna o de fórmula calma esas dos demandas: el hambre y la angustia.

Desde bien temprano nuestro cerebro aprende a relacionar comida con estado de calma.

Comida con bienestar.

Comida con eliminación de los estados emocionales negativos.

Además, cuando sentimos alegría y queremos celebrar: comemos.

Relacionamos fiestas de cumpleaños con felicidad y bocadillos de Nutella. 

Conectamos Navidad con vacaciones, tiempo libre y manjares que no probamos en todo el año.

Asimismo, comer ese tipo de “alimentos favoritos” provoca en mi cerebro la liberación de serotonina y endorfinas, hormonas que mejoran mi estado de ánimo.

Entonces, cuando sentimos tristeza y queremos consolarnos: comemos.

Ya lo tenemos asociado porque lo hemos hecho muchas veces.

Esta estrategia para apaciguar mi emoción se convierte en un hábito.

Mi cerebro da la orden: si comes un bocata de Nutella quizá te encuentres un poco mejor. 

Y funciona.

Porque por un momento dejo de sentir estrés, miedo, ansiedad o vacío.

Pero funciona a corto plazo 

Porque luego me castigo. 

Y llega la angustia.

Y sin ser consciente de ello mi relación con la comida está peligrando.

Entro en un ciclo tóxico que me hace sentir incomodidad y desasosiego en mi forma de relacionarme con la comida y, como hemos mencionado, esto a su vez puede influenciar diversos aspectos de mi vida.

Es por ello que desde hace unos años, estudios como los de Lazarevich et al. (2015) indican que las personas que carecen de recursos para gestionar sus emociones, desarrollan conductas alimentarias nocivas para la salud.

Los mismos autores defienden que en población adulta joven es necesario desarrollar intervenciones multidisciplinares que pongan foco en la gestión de las emociones, el estrés y en los cambios de la conducta alimentaria con el objetivo de reducir el riesgo potencial de aumento de peso.

¿Quién se puede beneficiar de este tipo de tratamiento?

Tradicionalmente los trastornos de la conducta alimentaria como anorexia, bulimia, trastorno por atracón, vigorexia u ortorexia se han tratado desde la doble intervención que proporciona la Psiconutrición.

Esto también ha sido así para las personas que tienen obsesión por la figura corporal o tienen una imagen corporal distorsionada.

Pero este tipo de tratamiento puede ser útil también para personas que no sufren ningún tipo de trastorno, como en los casos de: 

  • Personas con obesidad.
  • Personas que tienen ansiedad por la comida. 
  • Comedores compulsivos.
  • Dietantes crónicos.
  • Personas que sienten rechazo hacia su cuerpo
  • Personas que tienen creencias distorsionadas acerca de qué engorda y cuánto engorda.

De hecho, ya en 1971 el investigador Nylander propuso la Teoría del Continuo de Conductas Alimentarias. Esta teoría nos explica que en un polo del continuo se encontrarían las conductas alimentarias saludables y en otro polo los trastornos de la conducta alimentaria.

Sin embargo, entre un polo y otro encontraríamos los “comportamientos alimentarios de riesgo”

  • Contar calorías continuamente.
  • Ejercicio excesivo para perder peso y mejorar la figura corporal.
  • Privación de ciertos alimentos por el miedo a engordar.
  • Atracones.
  • Vómito autoinducido.
  • Tener como hábito “compensar” al día siguiente de una cena copiosa.
  • Ayunos. 
  • Seguimiento de dietas restringidas.
  • Tener pensamientos frecuentes acerca de lo que he comido o de qué puedo y no puedo comer y de cómo voy o no voy a ganar peso…

Son comportamientos que tendemos a normalizar y que, de alguna forma, se ven incentivados por la sociedad o por comentarios de amigos y familiares. Estos comportamientos pueden contribuir al desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria. 

Por eso es mejor atender estos síntomas a tiempo. Todos tenemos una relación con la comida, muchos de nosotros estamos influenciados por la cultura de la dieta y en muchos de nosotros esta relación puede beneficiarse de una intervención desde el enfoque interdisciplinar de la Psiconutrición.

¿Existe la figura del psiconutricionista?

No existe la figura del “Psiconutricionista”, tampoco la de “Psicólogo experto en nutrición” ni la de “Nutricionista experto en psicología/emociones/ansiedad”.

Como este es un enfoque interdisciplinar intervienen al menos dos profesionales de la salud.

Por un lado, como ya hemos explicado, está el dietista o dietista-nutricionista.

Por otro lado, el profesional graduado en psicología y titulado en psicología sanitaria.

En este trabajo multidisciplinar también pueden colaborar otros profesionales como entrenadores personales, fisioterapeutas, etc.

¿Quiénes somos en nuestro equipo?

psiconutricionista

¡Hola! Soy Belén Liñán, psicóloga sanitaria miembro B-02867 del Colegio de Psicólogos de las Islas Baleares. Trabajo como psicóloga en Ibiza con un enfoque humanista e integrador y creadora de tremendamentehumana.com

Nutricionista en ibiza 3

¡Buenas! Soy Carlos García, dietista especializado en la pérdida de peso mediante el cambio de hábitos y la educación nutricional, miembro nº 879 de la Asociación Nacional de Dietistas y creador de carlosgarcianutri.es

¿Cómo trabajamos?

Normalmente una persona acude a consulta por una cuestión psicológica o por una cuestión dietética, es decir, de entrada no se suele acudir con la demanda explícita de un trabajo de Psiconutrición. 

Ahora bien, si el dietista o el psicólogo detecta que la situación-problema de esta persona puede beneficiarse del abordaje profundo que propone la Psiconutrición, se le ofrece el trabajo en equipo con el otro profesional de la salud.

Si a la persona le parece buena idea, da su consentimiento para que los dos profesionales puedan compartir la información sobre el caso para poder trabajar juntos.

No se acostumbra a estar con los dos profesionales en la consulta al mismo tiempo. Se realizan sesiones alternas que se adaptan a la demanda de cada caso en concreto.

El tratamiento es totalmente individualizado según las necesidades de cada paciente.

A través de un abordaje profundo de la cuestión que trae la persona a consulta, se pretende que lo conseguido perdure en el tiempo.

¿Cómo doy el primer paso?

Si te has sentido identificado con algo de lo que has leído en el artículo, no dudes en contactarnos.

Psiconutrición online

Se sigue la misma metodología que en la consulta presencial. El único cambio es que en el caso de la Psiconutrición online, las sesiones alternas de psicología o nutrición se hacen por videollamada a través de Google Meet o WhatsApp.

Referencias

Calderón-Asenjo RE, Jalk-Muñoz MC, Calizaya-Milla YE, Calizaya-Milla SE, Ramos-Vera C, Saintila J. Association Between Emotional Eating, Sociodemographic Characteristics, Physical Activity, Sleep Duration, and Mental and Physical Health in Young Adults. J Multidiscip Healthc. 2022 Dec 13;15:2845-2859. doi: 10.2147/JMDH.S391752. PMID: 36536663; PMCID: PMC9759015.

Dakanalis, A.; Mentzelou, M.; Papadopoulou, S.K.; Papandreou, D.; Spanoudaki, M.; Vasios, G.K.; Pavlidou, E.; Mantzorou, M.; Giaginis, C. The Association of Emotional Eating with Overweight/Obesity, Depression, Anxiety/Stress, and Dietary Patterns: A Review of the Current Clinical Evidence. Nutrients 2023, 15, 1173. https://doi.org/10.3390/nu15051173

Lazarevich I, Irigoyen-Camacho ME, Velazquez-Alva Mdel C, Salinas-Ávila J. Psychometric characteristics of the Eating and Appraisal Due to Emotions and Stress Questionnaire and obesity in Mexican university students. Nutr Hosp. 2015 Jun 1;31(6):2437-44. doi: 10.3305/nh.2015.31.6.8960. PMID: 26040349.

Nylander, Ingvar. “The Feeling of Being Fat and Dieting in a School Population: An Epidemiologic Interview Investigation.” Acta Socio-Medica Scandinavica, vol. 3, no. 1, 1971, pp. 17–26. JSTOR, http://www.jstor.org/stable/45158840. Accessed 26 Nov. 2023.

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