Dormir poco engorda: Descubre por qué y cómo frenarlo

dormir poco engorda

Si llevas tiempo esforzándote en comer bien, hacer ejercicio y aun así no logras perder peso, puede que el problema no esté en tu dieta.

Dormir poco engorda, y es algo que, como dietista especializado en la pérdida de peso, veo constantemente en consulta: personas que cuidan su alimentación pero descuidan su descanso, y luego se frustran porque no ven resultados.

Si este es tu caso, en este artículo te voy a explicar de forma sencilla y clara por qué el dormir poco puede estar saboteando tu pérdida de peso, qué efectos tiene sobre tu cuerpo y qué puedes hacer para revertirlo.

¿Por qué dormir poco engorda? La ciencia lo explica

Vivimos en una sociedad donde dormir poco se ha normalizado. Sin embargo, la obesidad es un problema multifactorial y el mal descanso es uno de los factores principales. Hay varios mecanismos que explican cómo la falta de sueño contribuye al aumento de peso.

Hormonas del apetito: leptina y grelina

Cuando duermes mal, se desajustan dos hormonas clave: disminuyen los niveles de leptina (que controla la saciedad) y aumentan los de grelina (que estimula el hambre) (estudio).

Es decir, al dormir poco tienes más hambre y menos saciedad. Si a eso le sumamos una mayor tendencia a picar entre horas, el resultado es que dormir poco te lleva a comer más de lo que necesitas sin darte cuenta.

Metabolismo y sensibilidad a la insulina

La falta de sueño también afecta negativamente la sensibilidad a la insulina. Esto quiere decir que tu cuerpo no metaboliza correctamente la glucosa, lo que favorece el almacenamiento de grasa, sobre todo abdominal. 

Además, dormir poco incrementa la inflamación sistémica, elevando marcadores como la interleucina-6 (IL-6) y la proteína C reactiva (PCR), lo que empeora aún más la resistencia a la insulina (estudio). Por tanto, dormir poco engorda, y además, complica que puedas adelgazar si lo necesitas.

Cortisol y grasa abdominal

El cortisol es la hormona del estrés, y cuando dormimos poco, sus niveles aumentan (estudio). Y si hay algo que el cortisol hace bien, es favorecer la acumulación de grasa en el abdomen. Básicamente, puedes comer lo mismo, pero si duermes poco, tu cuerpo tiende a acumular más grasa.

Dormir poco engorda o adelgaza: comportamientos alimentarios y sueño

Más allá de los cambios hormonales, dormir poco también modifica tu comportamiento de manera inconsciente y eso también contribuye a engordar.

Aumento del apetito y antojos

No solo tienes más hambre, sino que también se te antojan más alimentos ultraprocesados, dulces y snacks salados (estudio). Dormir poco (y mal) altera el sistema de recompensa del cerebro y te lleva a buscar comida que te haga sentir bien de forma rápida. Y claro, eso suele traducirse en calorías de más.

Comer en horarios inusuales

El insomnio o acostarse tarde hace que muchas veces acabes picando de madrugada o cenando más tarde de lo habitual. Estos cambios en los horarios alteran tu ritmo circadiano y afectan la forma en que tu cuerpo procesa esos alimentos. Otro factor que explica por qué dormir poco engorda.

El impacto de dormir poco en el ejercicio y el gasto calórico

Menos energía, menos actividad física

Cuando no descansas bien, te mueves menos de manera inconsciente (estudio). No solo reduces tu actividad física programada (deporte), sino también tus movimientos diarios (lo que se llama NEAT: todas las calorías que gastas fuera del entrenamiento), como subir escaleras, pasear o jugar con tus hijos. Por tanto, dormir poco reduce tu gasto calórico diario.

Disminución del metabolismo basal

Si estás muy cansada, tu cuerpo gasta menos energía incluso en reposo. Es decir, tu metabolismo basal puede bajar ligeramente. Aunque este efecto es más modesto en comparación con otros cambios como el aumento del apetito o la resistencia a la insulina, sí puede contribuir a la ganancia de peso progresiva si se mantiene en el tiempo.

Dormir siesta engorda, dormir mucho engorda y otros mitos frecuentes

¿Dormir siesta engorda?

La siesta no engorda como tal. De hecho, una breve siesta (de 20-30 minutos) puede ayudarte a recuperar energía y reducir el apetito. 

Sin embargo, si las siestas son muy largas o frecuentes, especialmente en personas con estilos de vida sedentarios, podrían asociarse a un mayor riesgo metabólico. Además, si sustituyen al sueño nocturno, pueden alterar negativamente tu ritmo circadiano.

¿Dormir mucho engorda?

Salvo en deportistas de élite, que necesitan más horas de sueño para recuperarse de la alta exigencia física, dormir más de 9-10 horas de forma habitual puede asociarse a una menor actividad física y a ciertos problemas de salud.

Ahora bien, siendo realistas, el verdadero problema de la mayoría de personas no es dormir demasiado, sino todo lo contrario: dormir mucho menos de lo que deberían.

¿Engorda dormir después de comer?

Dormirse justo después de comer no te hace engordar directamente. Aunque si cenas muy tarde o pesado y te vas a la cama directamente, dificultas la digestión y empeoras la calidad del sueño, lo cual puede contribuir indirectamente al aumento de peso.

Consecuencias a largo plazo de dormir poco

Riesgo de enfermedades metabólicas

La falta crónica de sueño está relacionada con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 (estudio) e hipertensión. El dormir poco no solo engorda: también enferma. Por eso el sueño debe considerarse una prioridad en cualquier plan de salud.

Impacto en la salud mental

Dormir mal empeora el estado de ánimo, genera ansiedad, irritabilidad y hasta puede favorecer atracones o una relación tóxica con la comida. Muchas veces, dormir bien es el primer paso para mejorar también la autoestima y el autocuidado.

Estrategias para mejorar la calidad del sueño

Higiene del sueño

Dormir bien no solo mejora tu energía diaria, también ayuda a regular las hormonas del hambre, el metabolismo y el control de impulsos. Una buena higiene del sueño puede ser el primer gran paso para empezar a perder peso de forma más fácil y natural. La duración ideal del sueño para la mayoría de adultos está entre 7 y 9 horas por noche (estudio). Estas son algunas estrategias sencillas que puedes aplicar:

  • Acostarte y levantarte a la misma hora cada día: Establecer un horario regular ayuda a que tu cuerpo regule mejor su reloj interno y mejora la calidad del sueño..
  • Evitar pantallas (móvil, tele, ordenador) una hora antes de dormir: La luz azul de las pantallas interfiere con la producción de melatonina (estudio), la hormona que induce el sueño.
  • Mantener la habitación fresca, oscura y silenciosa: Un entorno adecuado facilita que concilies el sueño más rápido y tengas un descanso reparador.
  • Crear una rutina relajante antes de dormir: Leer, darte una ducha caliente o practicar respiración profunda te ayuda a desconectar del estrés diario y preparar tu mente para dormir.
  • Limitar las siestas largas: Dormir siestas de más de 30 minutos puede afectar a tu capacidad para dormir bien por la noche.

Alimentación que ayuda a dormir mejor

Unos buenos hábitos de alimentación no solo influyen en tu peso, sino también en la calidad de tu descanso ya que pueden ayudarte a conciliar el sueño más fácilmente, tener un sueño más profundo y despertarte con más energía. Aquí tienes algunas estrategias interesantes:

  • Evitar cafeína y alcohol por la tarde: La cafeína estimula el sistema nervioso y el alcohol, aunque da sueño inicialmente, fragmenta el descanso y reduce su calidad.
  • Priorizar cenas ligeras y de fácil digestión: Comer en exceso o alimentos pesados por la noche puede provocar digestiones lentas e incomodidad que dificultan dormir bien.
  • Incluir alimentos ricos en triptófano en la cena: Huevos, plátano, frutos secos o lácteos ayudan a producir serotonina y melatonina, hormonas esenciales para el sueño.
  • No cenar justo antes de dormir: Lo ideal es cenar entre 1,5 y 2 horas antes de acostarse para que el cuerpo tenga tiempo de hacer la digestión. Sino, como hemos explicado anteriormente estarás durmiendo mientras haces la digestión.
  • Mantener una correcta hidratación durante el día: Llegar deshidratado a la noche puede alterar la calidad del sueño, pero evita beber mucha agua justo antes de dormir para no despertarte a media noche para orinar.

Conclusión

Dormir poco engorda, y también afecta a tu salud en muchos otros aspectos. Si estás intentando perder peso y ves que te cuesta, no subestimes el impacto del sueño: afecta a tus hormonas, tu metabolismo, tu hambre, tu energía y tus decisiones.

No se trata solo de comer mejor y moverse más: también necesitas descansar mejor. Y la buena noticia es que mejorar tu sueño está en tus manos.

Referencias

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